Protestas contra la Farc

Mientras que el Eln iniciaba un paro armado hasta el 13 de este mes y la Farc anunciaba suspender los actos públicos de su campaña política, la cadena de televisión CNN preguntaba si el rechazo a la Farc significaría que el proceso con los elenos estaba condenado a fracasar. La hipótesis implícita de CNN es que el repudio a que la Farc haga política traería como consecuencia que la guerrilla en armas no tendría estímulos para cesar su violencia.

Hay que explicar el repudio a la Farc. En el pasado el pueblo probó estar dispuesto a recibir en su seno a los guerrilleros que dejan sus armas. Así ocurrió con los procesos de paz con el M-19, la Corriente de Renovación Socialista o el Epl, para nombrar las guerrillas más grandes desmovilizadas.

¿Desde entonces a hoy cambió algo en la tolerancia entre los colombianos para explicar semejante rechazo a una guerrilla que se dice desmovilizada, o el repudio tiene otras razones? Creo que hay otros motivos.

Uno, que en un sector de la población subsiste la duda de si en verdad todas las Farc se desmovilizaron o si las “disidencias” son parte de un plan en que una parte de la organización aprovecha las ventajas y beneficios que les concedió Santos y la otra sigue en armas y delinquiendo, y recibiendo ingresos de sus actividades criminales.

Dos, la conciencia de que el pacto que les permite hace política es espurio, ilegítimo, ejecutado contra la voluntad mayoritaria expresada en las urnas en el plebiscito. Tres, que la Farc hace política con impunidad de sus crímenes más atroces y la impunidad ofende a sus víctimas. Cuatro, que nunca ha pedido perdón por todos sus crímenes ni mostrado arrepentimiento, sino que se ufana de su violencia.

Quinto, la arrogancia de mantener las siglas de su organización criminal como marca política y la de poner a sus comandantes, culpables de tantos delitos atroces, como sus candidatos, cuando hubieran podido o escoger otros sin tal prontuario o permitir que lo hicieran los comandantes solo después de pasar por la justicia transicional. Sexto, la conciencia de parte de la ciudadanía de que la Farc tiene beneficios y privilegios para hacer política que no tenemos quienes nunca delinquimos.

Por último, la percepción de que la implementación del pacto está llena de vacíos y la Farc no cumple sus obligaciones. Al final, muchos ciudadanos se sienten ofendidos y manifiestan su rechazo a la acción política de la Farc.

La reacción de la Farc frente al repudio ciudadano ha sido quejarse, pedir judicializar a los protestantes y algunos sugieren volver a la violencia. Más allá de mi inequívoco rechazo a las vías de hecho, es una ironía que quienes asesinaron, secuestraron y extorsionaron por décadas a alcaldes, gobernadores y políticos (de manera que cuando llegó al poder Álvaro Uribe trescientos alcaldes estaban desplazados de sus municipios y obligados a despachar desde las capitales departamentales), hoy se quejen de los protestantes. Va mucho, en todo caso, de los cilindros, los explosivos y la bala a los pitos, los huevos y las piedras.

¿Y querrán la Farc y los mamertos judicializar a tantos protestantes de izquierda que arremeten contra el mobiliario público, el comercio y las fuerzas policiales?

Abogado y analista político

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