‘Una guerra sin edad’: más de 16.000 menores fueron reclutados para el conflicto

‘Una guerra sin edad’, así fue titulado el primer informe del Centro Nacional de Memoria Histórica sobre el reclutamiento de niños durante 56 años de conflicto armado en Colombia.

El informe revela que desde la década de 1960 hasta 2016 se registraron 16.879 niños, niñas y adolescentes víctimas del reclutamiento por grupos armados, una práctica que involucra tanto a las guerrillas como a los paramilitares, siendo las primeras con más 8701 casos, que equivalen al 69 %.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy desarmadas y transformadas en partido político, son responsables de 54 %, y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), de 10 %. Los paramilitares, desmovilizados en 2006, son responsables de 27 %, y los grupos armados posteriores a la desmovilización de 7 %.

“Las guerrillas se caracterizan, en especial las FARC, por un verticalismo, larga tradición de unidad y cohesión, que se materializan en una burocracia y cánones de disciplina claros”, afirma el Centro Nacional de Memoria Histórica.

El estudio insiste en que el Estado debe hacer mayor presencia en los territorios y garantizar el respeto de los derechos de los menores, ante “la persistencia de dinámicas asociadas al conflicto armado y la emergencia de nuevos actores armados como los grupos posdesmovilización y posibles disidencias de las FARC, el ELN y el EPL”.

El informe señala que el mayor número de casos se presenta entre 1997 y 2005, con 9199 registros, años en los que ocurrieron las más significativas disputas entre paramilitares, FARC, ELN y el Estado. Sin embargo, también fue el momento en que se dio inicio a las desmovilizaciones individuales de menores. En 2002 solo se dieron 31 casos, en 2003 fueron 625 por lo que, el informe detalla que entre el 2003 y el 2005 se desmovilizaron 2.861 menores.

Las zonas de mayor reclutamiento eran aquellas que históricamente han tenido más presencia y control de los actores armados, por lo que en la lista se encuentran Ariari Guayabero, Meta; sur del Tolima y norte del Cauca, como las regiones donde más niños entraron a las Farc.

Por otra vertiente, los paramilitares reclutaron en Magdalena, Urabá, Sierra Nevada de Santa Marta, el alto Sinú y San Jorge y el Valle de Aburrá. El ELN, por su parte, reclutó de forma importante, y lo sigue haciendo, según manifiesta el documento, en el Pacífico nariñense, Magdalena Medio, Sarare, Llanos Orientales y oriente antioqueño. Otros grupos armados posdesmovilización reclutaron en el piedemonte llanero, el Valle de Aburrá, Andén Pacífico Sur, Urabá, bajo Cauca y el golfo de Morrosquillo.

No obstante, dice el documento, el reclutamiento dejó de ser un fenómeno primordialmente rural y se extendió a algunos de los principales centros urbanos del país como Medellín, Montería, Bogotá, Villavicencio y Barrancabermeja.

El informe señala que las guerrillas, los paramilitares y otros grupos armados aprovecharon la condición de vulnerabilidad de los menores para que cumplieran tareas y labores propias de la guerra. Del total de niños que hicieron parte de la guerra, un 71 % son hombres y el 29 % mujeres.

Los actores armados reclutaban a los niños en colegios, en campeonatos deportivos o, hasta, en sus propias casas. Aunque muchos niños fueron reclutados para desempeñar tareas desde sus propias comunidades como ser informantes, los que terminaron en el monte se desempeñaban principalmente como cocineros, guardias, mensajeros, maleteros, enfermeros, comandantes de escuadra y combatientes regulares.

En las entrevistas que el documentó del Centro de Memoria expone, también se evidencian casos de reclutamiento de niñas con fines de explotación sexual por parte de la guerrilla y los paramilitares.

El informe concluye en que más de medio siglo de conflicto en Colombia deja cerca de ocho millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.

Colprensa

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