Entendernos, buen punto

245

En esto de entendernos, bueno es empezar diciendo que los ciudadanos, consciente que debemos mejorar en todos los niveles posibles, castigue con rigor tanto a los partidos y a los políticos con mal desempeño en el servicio público, en la certeza que no debemos seguir siendo indolentes, de hacerlo en su favor, significará no ser un pueblo apto para vivir en democracia, lo que obliga recuperar con urgencia el sentido común (a decir de algunos el menos común de los sentidos), a fin de evitar tocar fondo, estar cerca del principio del fin… y en oposición a lo cual, definir puntualmente y con la mayor lógica posible, compromisos ciertos y verdaderos para crear nuevos caminos de esperanza en la política, para el bienestar de la Nación, el Departamento, el Distrito y los Municipios.

Implica lo dicho un gran acuerdo, entendernos, comprendernos, percibir dolores, angustias, desesperanzas, necesidades ajenas, ir y encontrar lo básico, lo fundamental, lo elemental, adicionar voluntades, definir con claridad en lo que no se puede ceder, qué si bien no es asunto fácil, tampoco es difícil de lograr. Importa que alcancemos verdaderos consensos, dejar fuera toda clase de turbulencias y encaminarnos tras un desarrollo estabilizador, una gobernabilidad real y un Estado Social de derecho sólido, en lo que importará una verdadera y sustancial reforma jurídica dirigida a un derecho de factible cumplimiento e identificarnos con lo ordenado en las leyes, lo que implica un auténtico como legítimo liderazgo soportado en la ética y la moral, que mucha falta nos hace en nuestra unidad territorial.

El primer deber de un gobernante es cumplir la ley, el derecho regula la vida externa y la ética la interna, uno y otro, articulados de tal forma y manera que las distinciones se funden, razones para que todos a una nos propongamos vigorizar nuestro Estado de Derecho, en lo que importa la vinculación de poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como todos los niveles de gobierno. El derecho traduce sentido común y es racionalidad en la convivencia social, siendo preciso en tanto fortalecer la conciencia de lo legal, coincidir en lo necesario y asequible, a efecto de replantearnos una reforma jurídica. Nos ajustamos a la ley o la impunidad nos copará.

El gobernante, se ha dicho siempre, debe conocer las limitaciones del derecho para no abusar del poder. El gobernado en tanto, debe alimentarse de todo cuanto el derecho le ofrece para dispersar su mayor potencialidad, en la seguridad que de su complementariedad surgen las condiciones para que haya desarrollo social y humano, prosperidad, crecimiento económico e integral bienestar. Urge entendernos, como igual urge una regeneración y reconstrucción moral, acabar con las mentiras, las falsedades y esclarecer verdades. Compromiso: abordar los problemas para consolidar una auténtica cultura democrática, sin engaños. [email protected]

Jurista

También podría gustarte