Sociedad y corrupción

Prevenir, luchar y combatir a fondo Fraude y Corrupción debe y tiene que ser tarea de todos, so pena de seguir inmersos, sumidos en atrasos y retrasos a todo nivel, como cauce de solución a las preocupaciones de la ciudadanía ante un problema tan grave uno y otro lo son. Es ello un todo prioritario, toda vez que se está llevando por delante la calidad de vida de la mayoría de la gente, hasta el punto de ser un problema estructural que genera negativos impactos en lo social, en lo económico y un descrédito tanto institucional como en la democracia misma; razón de peso por la que tenemos la obligación de entender que es absolutamente necesario intervenir en esta área como un compromiso cierto que ojalá cabida tenga en todos y cada uno de los postulados programáticos.

Importa y ayuda mucho en esa lucha, que debe ser denodada, abierta, sin cuartel ni límite tener en cuenta escuchar a los expertos y a la sociedad civil, consultar con asociaciones de todo tipo, cívicas, observatorios ciudadanos contra la corrupción, profesionales varios y fuerzas políticas, para luego de tales válidos ejercicios proponer acciones oportunas, obligar el establecimiento de mecanismos de prevención del fraude y la corrupción, para que los servidores públicos y la sociedad civil puedan activar las alertas para que no se produzcan, lo que hace necesario establecer una acción preventiva y crear un instrumento al servicio de la ciudadanía sin que dependa del poder político. Es establecer un plan contra la corrupción que entrañe implantar un canal de denuncias y de protección a denunciantes, por aquello de las posibles retaliaciones.

Cuanto más se invierta en ello, más se ahorrará. Invertir en transparencia y lucha contra la corrupción es evitar el saqueo que día a día a día adelgaza los sagrados recursos públicos que terminan en los bolsillos equivocados, o sea en los de corruptos, en lugar de en políticas públicas. Fraude y corrupción son sinónimo de irregularidades, daño, atraso, obstáculo, cuando lo importante es cortar todo vestigio de corrupción, por lo que hay que seguir en su combate frontal, defender día a día que no siga su curso y sobre todo no vuelva, y en eso hay que poner todas las fuerzas, ya que es todo un problema social y sí la enfermedad está en la sociedad, la cura también.

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De nada servirá apresar a un servidor público corrupto, porque vendrá otro y seguirá los mismos procedimientos de corrupción, lo que impone atacar las causas o factores criminógenos que la generan. Si no son atacados estos factores criminógenos, no podremos acabar con la corrupción. Esto significa que debemos aplicar programas de largo plazo, tarea que debe y tiene que ser permanente en el tiempo, si deseamos tener éxito. [email protected]. *Jurista.