¿Dónde está la paz?

Colombia ha vivido durante estos últimos días una ola de violencia que muestra que la paz no se logra mediante la firma de un pacto, ni con la expedición de leyes o decretos aprobatorios de un acuerdo impuesto a la fuerza a la gran mayoría de una población, que no lo ha aceptado por sus imperfecciones y privilegios otorgados a personas que agraviaron a la sociedad durante más de cincuenta años.

La paz, solo se consigue cuando las acciones que la buscan, van acompañadas de la seguridad ciudadana, que es un bien intangible, en el sentido que solo se logra al momento que los habitantes de un país se sienten seguros en las calles, en el campo, en los sitios públicos, cuando los pueblos creen en sus autoridades que deben brindar las condiciones de desarrollo y convivencia pacífica, por eso la paz, no se puede imponera las mayorías, esta se construye con legitimidad política y no por la firma de un acuerdo.

Seguimos los colombianos, sufriendo los ataques de una guerrilla que como el ELN, está sentada en una mesa de negociación con el gobierno en Quito, mientras en Colombia ataca a la policía, asesina miembros de esta institución, vuela puentes y peajes en las carreteras y todo con el objeto de arrodillar al gobierno en la negociación, tal como lo hizo laFARC en la Habana.

Y en medio de los ataque de la guerrilla, vemos como la violencia se entroniza en la campaña política, al candidato a la presidencia de la FARC, le tiran huevos y tomates para no dejarlo intervenir en manifestaciones públicas, esto no está bien, así y sea entendible la inconformidad y el sentimiento de rabia de la gran mayoría de los colombianos al ver a unas personas autoras de muchos delitos de lesa humanidad, hoy libres y protegidos por el Estado haciendo política sin pagar por los delitos cometidos.

Por otro lado, causa estupor leer y escuchar a los adalid del proceso de paz con la Farc, atacar permanentemente y culpar de todo lo que le sale mal al gobierno al doctor Álvaro Uribe, siempre con cizaña y odio, incrementado la violencia verbal y escrita, y polarizando más a Colombia con el argumento de estar defendiendo la paz.

Los atracos, robos a viviendas, la llegada de venezolanos buscando como satisfacer las necesidades que el gobierno de maduro no les brinda, el desempleo, la falta de oportunidades para los profesionales universitarios, la corrupción galopante, los gobiernos seccionales al servicio de empresas políticas y de financiadores de campañas, la economía decadente, la falta de decisión del gobierno de tomar el toro por los cachos y ejercer la autoridad para resolver los problemas de seguridad a nuestra sociedad y pensar menos en el que dirán de la comunidad internacional, nos está llevando a que todos nos sintamos cada día más inseguros en nuestra patria.

Todo esto, tiene que servir para que los colombianos reflexionen en esta época preelectoral y tomen buenas decisiones al momento de depositar su voto, no eligiendo a aquellos que fueron artífices de concederle con su voto, privilegios a la Farc en base a torcerle el cuello a la constitución y la ley.

Necesitamos un Congreso decente, que haga control político y que legisle en beneficio de todos los colombianos y requerimos un Presidente que gobierne con la Constitución y la ley en una mano y con un programa de gobierno incluyente que busque la prosperidad de los colombianos en la otra, solo así podremos llegara una verdadera paz.

¿Sabes qué? La violencia solo conduce a más violencia y la impunidad se convierte en caldo de cultivo para generar toda clase de fanatismo.

Catedrático universitario

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