Sociedad civil y democracia

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En la época que vivimos, caracterizada por la reacción inmediata que se sucede en las redes sociales virtuales, erróneo es imaginar un sistema democrático sin la participación activa y deliberativa de la sociedad civil, ya que para que la democracia entrañe éxito, requiere de la intervención colectiva, no sólo para señalar con su decisión quiénes han de gobernarla, sino hacer un acompañamiento societario que valide las propuestas de los gobiernos y vigile desde el control social los recursos fiscales, acción que reviste a la sociedad civil de un papel político, que de ser eficaz, obliga que los gobiernos sean más eficientes, transparentes y genuinos.

Refiere el artículo sexto de la Carta Democrática Interamericana, que “la participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia”. Pero si bien el Estado debe crear espacios y herramientas para que los ciudadanos expresen intereses y contribuyan a las causas sociales, la participación ciudadana debe ser responsable y respetuosa para que el resultado sea serio y tenido en cuenta en la agenda pública de cara a lograr una mejora social verdadera.
Respecto de fomentar la participación social, el Estado debe promocionar un sentimiento de pertenencia, pues dicha participación genera solidaridad y brinda más fuerza a los intereses colectivos, razón por la que entre más personas trabajen, más querrán unirse hasta lograr su cometido. Las redes sociales virtuales son una herramienta esencial para apoyar y potenciar la participación de la sociedad civil, son medio idóneo para socializar información sobre una causa determinada y difundir acciones que se están llevado a cabo o requieren efectuarse en el futuro para cambiar aspectos específicos en la esfera pública, lo que impone que sea esa participación abierta a todos los ciudadanos, ofrecer una representación plural de intereses e ideas que de otra forma podrían pasar desapercibidos para quienes ostentan posiciones decisorias en el gobierno. Es asegurar que las voces de minorías, grupos vulnerables y la de todos, sean escuchadas y lleguen a la agenda del gobierno.
Sobre la importancia de la sociedad civil, expresa Ban Ki-Moon, que “Es el oxígeno de la democracia. La sociedad civil actúa como catalizador del progreso social y del crecimiento económico. Cumple un papel fundamental al exigir cuentas al gobierno y ayuda a representar los distintos intereses de la población, incluidos sus grupos más vulnerables”. Hoy día la sociedad civil impulsa al Estado hacia un mejor porvenir, debiendo en consecuencia caminar unidos para crear un equilibrio en la esfera pública. La democracia refleja su nombre cuando la sociedad civil es participativa, funciona con libertad y acorde a los principios y objetivos del interés general. Hoy el poder es más cuestionado por la sociedad civil y su participación socio-política brinda la oportunidad de democratizar la gobernanza, forzando a quienes deciden, que consideren las propuestas de quienes demandan, convirtiéndolas en objetivos y acciones institucionales. [email protected]

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