Alerta ‘roja’ en 16 municipios por los incendios forestales

Las hectáreas afectada por las conflagraciones en la Sierra Nevada son hojarasca seca, cultivos de café, mango, limón, así como la fauna y flora propia de la región.

 

Según lo indican los cuerpos de bomberos, la mayoría de estos incendios se han generado porque el bosque está muy seco, sólo una chispa se lleva una hectárea en cuestión de segundos.

 

Los municipios de Algarrobo, Aracataca, Ariguaní, Ciénaga, El Banco, Fundación, Nueva Granada, Pijiño del Carmen, Pivijay, Plato, Sabanas de San Ángel, San Zenón, Santa Ana, Santa Bárbara de Pinto, Santa Marta y Tenerife, se encuentra en alerta roja por ocurrencia de incendios forestales en zonas de cobertura vegetal.

Además, en alerta naranja están los municipios de Chibolo, Guamal y San Sebastián de Buenavista. Cabe destacar que una de las zonas más afectadas es la Sierra Nevada de Santa Marta, las hectáreas afectadas por las conflagraciones de hojarasca seca, cultivos de café, mango, limón, así como la fauna y flora propia de la región. Según lo indican los cuerpos de bomberos, la mayoría de estos incendios se han generado porque el bosque está muy seco, sólo una chispa se lleva una hectárea en cuestión de segundos.

 

 RECOMENDACIONES

Para prevenir los incendios forestales, los organismos de socorro recomiendan no arrojar al suelo colillas de cigarrillo ni fósforos, no encender fogatas, no tirar trozos de vidrio, botellas, desperdicios o cualquier tipo de material combustible que pueda originar un incendio, no ingresar automóviles o motocicletas en zonas donde hay matorrales secos, teniendo en cuenta que el contacto del tubo de escape con las zonas de cobertura vegetal y puede generar un incendio y si se encuentra restos de fogatas, apáguelas con agua y tierra.

 

CAUSAS DE LAS CONFLAGRACIONES

Referente a las causas que generan el mayor número de incendios forestales en el Magdalena, el Ideam establece que existe una cultura generalizada de uso del fuego para diferentes actividades desarrolladas por las comunidades, algunas de éstas asociadas a la preparación de los terrenos agrícolas o a la ampliación de áreas con fines productivos.

Las quemas agrícolas casi siempre conllevan un alto riego de propiciar incendios, en razón de las escasas medidas preventivas adoptadas por los usuarios de la tierra para su ejecución. Las quemas que escapan al control y consumen coberturas no destinadas a ‘arder’, que afectan especialmente a los bosques nativos, así como a las sabanas.

 

 

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