Inevitable: migración de venezolanos a Colombia

Se ha demorado el Gobierno, las ciudades fronterizas y los colombianos en general, en reconocer que la inmigración de venezolanos a nuestro país ha sido absolutamente inevitable. De igual forma, tampoco hemos recordado cómo Venezuela, tras la larga historia de violencia en Colombia, recibió miles de colombianos que huían del país y que lograron insertarse en la sociedad venezolana; unos con éxito y otros menos, pero probablemente en mejores situaciones que las que tuvieron que afrontar en nuestra nación.

Hoy todos los miembros del gobierno afirman que están desconcertados ante la llegada de numerosas masas poblacionales de nuestro país vecino. Según Migración Colombia, en solo el 2017, 550 mil ciudadanos venezolanos se han quedado del todo en nuestro país. Y esto sin contar aquellos que han estado o están en tránsito hacia otros países.

Claro que la situación no tiene precedentes, afirma el señor presidente Santos, porque antes era Colombia la que estaba llena de problemas de violencia muy graves, pero distintos a los que enfrentan nuestros hermanos venezolanos. Así los políticos y sus seguidores negativos de siempre lo afirmen, Colombia nunca ha estado cerca de la situación que hoy viven nuestros vecinos y menos ahora. La distancia entre los dos regímenes se acrecienta cada vez más, así estemos sufriendo en Colombia males como la inseguridad ciudadana y la matanza de líderes sociales que el Estado no logra frenar.

Colombia ha sido un país que, por obvias razones, nunca se ha caracterizado por grandes inmigraciones. Por el contrario, es una nación que ha exportado entre otros, verdaderos cerebros a países como Estados Unidos y Canadá, situación lamentable que este país nunca ha sabido resolver de manera adecuada. Al respecto, Colciencias, por ejemplo, ha fracasado estruendosamente con un costo altísimo para colombianos muy calificados que se sintieron engañados y obviamente defraudados, por falsas promesas de esta entidad para que se repatriaran.

Un poco tarde, cuando por ejemplo la situación de Cúcuta tiene desbordadas a las autoridades de esta ciudad, el Gobierno le ha pedido apoyo a Naciones Unidas, que tiene muchísima experiencia en el mundo con el manejo de situaciones similares. La realidad es que las perspectivas sobre la situación en Venezuela para sus habitantes son cada día peores, de manera que este flujo de población lejos de disminuir probablemente aumentará aceleradamente. Los sectores ricos no vinculados con Maduro hace rato que se fueron y algunos llegaron a Colombia donde se les recibió con los brazos abiertos porque trajeron empresas y dinero. Pero el problema como siempre sucede es con los pobres, a quienes en este país donde la indigencia no despierta toda la solidaridad necesaria —especialmente entre quienes más dinero tienen— les está yendo muy mal. Situación que nos incumbe a todos, dado que el desconocer su falta de oportunidades se traduce en nuevos problemas para Colombia y sus ciudades que están llenas de dificultades. Sin mencionar la solidaridad que como país deberíamos tener.

Cómo será de grave la situación de nuestro vecino, que Estados Unidos está contemplando la posibilidad de canalizar recursos a través de Colombia, para ayudar a resolver esta crisis de atención humanitaria que se está generando en nuestro país. Esto, por los volúmenes de población que llegan demandando la ayuda mínima para subsistir.

Claro que este es un nuevo problema que se agrega a todos los que tenemos. Pero es bueno recordar la situación inversa en la cual Venezuela nos acogió y le dio oportunidades a un número de colombianos cuya cifra exacta nunca se ha podido aclarar, pero que puede superar el millón. Por lo menos deberíamos demostrar un mínimo de generosidad y encontrar fórmulas para que no se generen problemas de rechazo entre aquellos colombianos que sienten que les están compitiendo en el mercado laboral, o en el acceso a apoyos del Estado.

ExMinistra de Estado

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