‘Se va el caimán’, lo primero que se escuchó en el celuloide

LA ESTROFA ‘Se va el caimán’, que identifica esta fiesta cultural de Ciénaga, hizo parte de una cinta.


Por:
GONZALO
RESTREPO SÁNCHEZ

El Caribe colombiano ha dado —y seguirá dando— la música que usted quiera. Y es que hablando de orígenes, pioneros, etc., el compositor y musicólogo costeño Alfonso De la Espriella, afirma que se podría pensar en conceder a Ciénaga el justo título de la Cuna de la Música de Colombia.

Desde sus orígenes, Ciénaga fue musicalmente privilegiada y, como sostienen algunos expertos, fue sede del primer Conservatorio de Música. Correa Díaz-Granados, Ismael A.

Aquí funcionaba también la Academia de Músicos Alemanes, La escuela del profesor Benjamín Ezpeleta (curazaleño), la Escuela de Guillermo Cuat Sille  (riohachero) en 1913 y el Centro Artístico Musical de Ciénaga, dirigido por Rafael Vélez Gómez.

De todas formas en los años diez, ya Ciénaga se consolidaba como una ciudad cinéfila, pues existían las salas de cine. Incluso, fue en esa locación del Caribe colombiano donde se estrena el famoso filme colombiano “Aura o las violetas”.

Pero volviendo a la idea madre de este artículo, si bien hubo grandes compositores que extendieron por el mundo sus partituras y letras, no deja de ser menos interesante la investigación sobre el primer tema caribeño llevado al cine —nacional o internacional—.

Ese primer tema del Caribe colombiano llevado al cine y que fue más allá de nuestras fronteras es  «Se va el caimán» y se puede escuchar en la película mexicana “Pasiones tormentosas” (Juan Orol, 1945) interpretada por el cantante Kiko Mendive, que también cantó «Me voy pa’ Cataca —más tarde grabado por La Sonora Matancera como «Me voy pa’ La Habana»—, todo compuesto por el barranquillero José María Peñaranda.

Otra composición y lo digo por las fechas establecidas, lo podemos verificar en el filme “Pueblo, canto y esperanza” (1956), otro filme mexicano donde se escucha otra canción caribeña colombiana y que un jueves 21 de octubre de 1982 con la noticia de que Gabriel García Márquez había ganado el Premio Nobel de Literatura, Emilianito Zuleta interpretó la más grande obra musical de nuestro folclor: “La cumbia Sampuesana” de la autoría del maestro José Joaquín Bettín Martínez.

Película que consta de tres episodios, uno con el folclor de Cuba, otro con el folclor de Colombia y otro con el folclor de México, en los cuales se muestran historias locales. En el episodio mexicano Pedro Infante habla del amor y el honor siendo un simple hombre rural. Las anécdotas que la conforman son: Episodio mexicano dirigido por Rogelio A. González, un episodio cubano dirigido por Julián Soler y el episodio colombiano dirigido por Alfredo B. Crevenna.

Todavía la tarea es inmensa por seguir descubriendo esa relación del cine con nuestra música, por lo pronto ya lo dijo Federico Nietzsche: “La vida sin la música es un error”. La canción la puede escuchar en el sitio web www.elcinesinirmaslejos.com.co