Productores de leche no quieren estar en los TLC

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Los productores de leche nacionales advirtieron sobre la necesidad de excluir los productos lácteos en la negociación de nuevos tratados de libre comercio (TLC) porque con los ya firmados existe un grave problema de excedentes de leche importada, que viene descompensando al mercado interno

 

Según la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac), la Alianza del Pacífico, conformada por Chile, Perú, México y Colombia, está negociando nuevos tratados de libre comercio con Australia, Canadá, Singapur y Nueva Zelanda, éste último, el principal exportador mundial de leche en polvo.

Según las cifras, la producción colombiana es de diecinueve millones de litros diarios derivados del trabajo de 380 mil productores, lo que representa un promedio de producción de 50 litros diarios por productor.

Tomando estos datos como punto de referencia, por cada tonelada de leche en polvo que entra al país, se están ingresando alrededor de 8.500 litros de leche líquida; si esta cantidad se divide en los 50 litros del promedio de los productores locales, se podría estar amenazando la actividad de al menos 170, especialmente de los más pequeños.

 

AL BORDE DE LA QUIEBRA

Nueva Zelanda tiene toda una infraestructura y política gubernamental exportadora de leche. Allí los productores del líquido son también procesadores y exportadores. Son los propietarios de Fonterra, una compañía neozelandesa multinacional, líder mundial de productos lácteos y el mayor exportador de lácteos del mundo. Y Colombia no tendría cómo competir con jugadores tan poderosos sin sacrificar a los productores nacionales. Nueva Zelanda en su condición de mayor exportador de leche en polvo del mundo, ostenta una clara posición dominante, imponiendo precios a su conveniencia en la mayor subasta quincenal de leche en el mundo, la de Fonterra.

Un TLC lácteo con los neozelandeses sería sepultar la producción nacional, sin mencionar las implicaciones con Australia.

El Consejo Nacional Lácteo viene insistiendo en esta petición de exclusión del rubro lácteo colombiano desde el año pasado, pero el Ministerio de Industria y Comercio hasta ahora insiste en calificar al sector simplemente como un “rubro sensible”, lo que permitiría la entrada de leche importada como consecuencia de los tratados de libre comercio con la UE y los EU, en virtud de los TLC anteriormente firmados. Este año entrará a Colombia más de 50 mil toneladas de productos lácteos, hecho que sin duda repercute en una baja de precios para la producción nacional.

Estas cifras se incrementan cada año, reduciéndose simultáneamente los aranceles. En 2023 estaría implementándose en pleno el TLC con la UE, por lo que el riesgo de que se inunde el país de lácteos importados es inminente.

Hay que recalcar además que la leche en polvo que ingresa a Colombia, no sólo se deriva de los TLC con los EU y la UE, puesto que de Chile y México ya se vienen importando altos volúmenes. En 2016, la mayor cantidad de leche en polvo importada al país provino de Chile, país que no tiene un superávit del líquido, generándose la duda de una posible triangulación de sus compras de leche importada, para venderlas nuestro país.

Por su parte, México se viene consolidando inexplicablemente como un gran importador, sin ninguna averiguación de las autoridades competentes, y ofreciendo a sus compradores mezclas de muy baja calidad nutricional y sin controles estatales.

La mayor cantidad de leche en polvo importada por Colombia –por ser más barata– es la leche descremada con mucho menor valor nutricional, y las empresas procesadoras que reconvierten la leche no son honestas, adicionan grasas vegetales que tienen un costo muchísimo menor y no cuentan con las mismas propiedades nutricionales de la grasa animal, que son las que necesitan los consumidores en Colombia

El gremio recalcó que los productos lácteos colombianos ni siquiera cuentan con la admisibilidad sanitaria requerida, por lo que no se estaría dando una apertura bilateral sino unilateral.

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