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“Ser madre, un sueño de amor hecho realidad”

RUTH MARÍA ESCOBAR:

 

La abogada Ruth María Escobar es una madre y abuela orgullosa de la familia que ha constituido, tiene 3 hijos varones, 2 prohijadas (sobrinas) y 5 nietos.

Sus hijos son Miguel Ángel Reyes Escobar, Administrador de Empresas; Luis Gabriel Reyes Escobar, Profesional en Finanzas y Comercio Exterior, y su tercer hijo, Rafael Enrique Reyes Escobar, Comunicador Social-Periodista.

Mientras que sus prohijadas, María Carolina Escobar estudió Abogacía, y María del Pilar Escobar, estudiante de la CUN, en la Facultad de Diseño Gráfico.

Sus tres hijos, le han dado la dicha de ser abuela, tiene 5 nietos: Verónica Reyes Robayo, de 8 años, Julián Cabas Róbayo, de 7 años, ambos estudiantes del Colegio Bilingüe;  María Paz Reyes Makacio, de un  año, y los mellos, Mariana y Miguel Ángel Reyes López, de 4meses.

Recuerda como si fuera ayer la primera vez que fue madre, a los 25 años tuvo su primer hijo. “Fue de una inimaginable alegría e ilusión y sentí un enorme agradecimiento con Dios por ese regalo de su soplo divino, fue una gran bendición, un sueño de amor hecho realidad”, manifestó con brillo en sus ojos, y los mismos sentimientos vivió cuando nacieron sus otros dos hijos.

Ella guarda en su corazón muchas anécdotas con sus hijos, de las cuales nos comparte dos, “en la formación y la educación de mis hijos, siempre hice énfasis en la confianza que debe haber entre madre e hijos, les inculcaba  que no dijeran mentiras y ni malas palabras o vulgaridades, y a ellos les encantaba decir malas palabras (risas) y  para que yo no los regañara, lo que hicieron fue cambiarle el orden de las letras a las malas palabras que expresaban, “y yo les decía, ¿ustedes qué es lo que están diciendo allí?, ¿qué mala palabra están diciendo?, y me respondían: no mami,  no estamos diciendo una mala palabra, date cuenta que yo cambié el orden de las letras” y  así se defendían”.  (risas).

Otra vivencia muy chistosa, fue la siguiente: “Yo había recién tenido al último bebé, y como yo les decía que uno nunca debe decir mentiras y les recalcaba mucho el tema, una amiga me llamó para invitarnos a un paseo a la playa e íbamos todos supuestamente, pero mis hijos me habían escuchado que yo me iba a excusar, diciendo de que me sentía mal, cuando la verdad era que no quería ir, porque me sentía gorda para ponerme un vestido de baño. Llegó el día en que mi amiga llegó a la casa a recogernos, y mis hijos todos pendientes, entonces dice mi amiga, bueno vámonos, y yo le dije que no iba, porque me sentía mal, enseguida los niños reaccionaron y delante de mi amiga, dijeron eso es mentira, tú nos dices que no se debe decir mentiras, y estás diciendo mentiras, porque no vas, porque te sientes gorda y no quieres ponerte el vestido de baño, a mí me dio pena al inicio, pero después nos dio risa a todos”.

La doctora Ruth María Escobar, reconoce que las abuelas son muy consentidoras, y ella no es la excepción, “los nietos nos parte el corazón, es la ternura personificada, uno se rinde ante ellos, somos incapaces de no esforzarnos para complacerlos, siempre sin perder de vista la corrección fraterna y tierna, uno se derrite con los nietos, son la descendencia de uno y es esa maravilla que Dios me ha permitido ver, y le doy gracias a Dios por eso”.

 

EL RECUERDO

 DE SU MAMÁ

 

Karola Luque de Escobar (q.e.p.d.) fue la madre de la abogada Ruth María Escobar, ella se desempeñó como profesora y fue Licenciada en Preescolar toda la vida, logró disfrutar de la pensión, fue una mujer disciplinada y didáctica en la academia.

“Mi mamá nos enseñó valores,  filosofía de vida, fue un ejemplo de madre, esposa, y abuela, de una generosidad envidiable, corazón, noble, era muy alegre, ella decía que había que estar feliz aun en la adversidad, porque es así que  Dios quiere que vivamos, nunca vi llorar a mi mamá, nunca la vi debilitada, siempre fue serena, aun en los momentos más difíciles de la vida, tuvo una fortaleza impresionante, una prudencia absoluta, de una templanza a toda prueba, siempre se esmeró estar sonreída a un en sus últimos tiempos de enferma, nunca mostró dolor, nunca se quejó, ella terminó perdiendo el habla y por supuesto solo sonreía, tuvimos ese ejemplo de madre amable, de madre amantísima,  a nosotros como hijos a pesar de estar grandes, siempre nos hizo sentir como sus niños, amable, con detalles y así fue con sus nietos, una maravillosa e inigualable madre, ella me enseño, me orientó, me dio luces, siempre con una sabiduría en sus palabras que nos dejaba perplejos a todos”.

De igual forma, nos manifestó que su mamá fue una  mujer de fe, le tenía mucha devoción al Santo Rosario, la consideraba la herramienta más eficaz para la familia,  “ella nos enseñó a tener a Dios en un  lugar muy importante en nuestras vidas, ir a la santa misa, confesarnos cuando era necesario”, y por ello, recomienda a las madres a enseñarles a orar a sus hijos, para que a través de la oración fortalezcan el alma, tengan serenidad, luz, sabiduría, discernimiento para los momentos que se deben afrontar, hay que saber corregir a los hijos fraternalmente, tener ese diálogo permanente con  ellos, motivarlos a que estudien, se hagan profesionales y útiles a la sociedad,  sean buenos hijos, disciplinados, unos buenos padres y esposos a la vez”.

Reiteró que a los hijos desde pequeños hay que inculcarles valores, “criar es difícil, pero a la vez satisfactorio, tenemos que hacer que nuestros hijos encuentren en el hogar un remanso de paz y amor. A los hijos hay que estimularlos a tener autoestima, evitar las palabras hirientes, y negativas que le hagan daño, y no compararlos con otras personas de sus edades, reconocer sus acciones, ser coherentes con la disciplina, tener reglas claras en casa, eso permite autoridad como madre y da un resultado excelente, es importante destinar tiempo a los hijos, creando juegos en familia, estar en los cumpleaños de los familiares, hacer oración juntos, y ser solidarios con los que no tienen”.

Igualmente recomienda a las madres de las nuevas generaciones “ser conscientes que las mamás no todo lo sabemos, pero si podemos buscar apoyo para ayudarlos, es fundamental decirles que somos incondicionales para ellos”, afirmó.

Para la abogada Ruth María Escobar, sin duda alguna, el mejor regalo del Día de la Madre, es estar con sus hijos y nietos y ante todo asistir a la Santa Misa en familia, “el Día de la Madre siempre ha sido lleno de sorpresas, porque mis hijos son los que organizan la celebración”, concluyó.