Los debates ‘prenden’  los ánimos entre los candidatos

A menos de 50 días para que se realice la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, el próximo 27 de mayo, los analistas coinciden en que la polarización y las profundas divisiones que existen en el país van a permitir el aumento de los votos de opinión y, por eso, los debates que se empezaron a realizar esta semana jugarán un papel decisivo en las urnas.

De acuerdo con la experta en política Patricia Muñoz, históricamente los debates presidenciales han servido como insumos para los electores indecisos o que todavía no saben por quién votar cuando se acerca la contienda electoral; así como para ratificar posiciones frente a un aspirante u otro.

“Generalmente los ciudadanos tienden a valorar mejor el desempeño del candidato con el que se venían identificando desde antes de la jornada de debate. Lo que hace esta contienda es confirmar sus preferencias y rechazos, pero con más razones. Se reafirma el juicio previo sobre qué tan lejos o cerca está el elector de las posiciones temáticas del abanico de candidatos”, añade Muñoz.

Sin embargo, aclara que la decisión de los electores no solo recibe influencia de las jornadas de debates. Se mezclan factores ideológicos y de dinámicas democráticas, pero estos escenarios permiten valorar “la coherencia de los aspirante, su seguridad, la calidad de sus propuestas y su capacidad de defensa (…) Es allí donde el candidato busca acercarse a la posición temática de sus electores”.

Muñoz advierte que en este punto es importante observar los temas que ya se empezaron a discutir. “Se pensó que la paz seguiría siendo el tema que más movilizaría a la opinión pública, no obstante es la inconformidad con los derechos políticos de las FARC lo que está llamando la atención del público, así como también la corrupción”, dice.

Mauricio Jaramillo, experto en temas electorales, dice que pese a que todavía no se han presentado los grandes debates (solo se han realizado dos regionales en Antioquia y Atlántico), en la medida que los candidatos presenten sus propuestas de manera concreta, se esperaría que aumente el voto de opinión.

“Aunque no estoy seguro de que se vayan a dedicar a hablar solo de sus programas de gobierno, creo que terminarán reforzando los estereotipos: Gustavo Petro como castrochavista, Iván Duque como marioneta de Álvaro Uribe, y Germán Vargas Lleras y Humberto de la Calle como continuadores de la corrupción de Odebrecht y la mermelada”, añade.

Jaramillo afirma que pese al posible voto de opinión que se pueda generar a través de los debates, los candidatos utilizarán otras estrategias para captar electores, porque la mayoría no crecería con los escenarios de discusión. “El único que podría llegar a crecer es Sergio Fajardo, el resto no ven el voto de opinión como una plataforma necesaria para llegar a la segunda vuelta. Sin embargo, Fajardo tampoco creo que podría crecer tanto”, señala.

Y es que, según el experto, pese a que el voto de opinión en Colombia ha venido creciendo, el escenario político del momento es de supervivencia extrema. “Este fue el que le permitió a Juan Manuel Santos reelegirse. Pero ahora estamos en un contexto político en el que tenemos un grupo grande de candidatos que quieren llegar a segunda vuelta y ven la solución en los ataques con argumentos como la polarización y el miedo para cumplir ese propósito”, indica Jaramillo.

La analista política Claudia Dangond, por su parte, afirma que los debates permiten tener un criterio más informado al electorado y este hecho es positivo, porque evita que en algunos casos se tomen decisiones a ciegas, sin embargo, añade que en estas elecciones se está viendo un cambio importante en la forma como se debate.

“Creo que, según lo que hemos visto hasta el momento, se ha mejorado la fórmula de debate en relación a las elecciones anteriores, porque independientemente del candidato, se está viendo que hay posiciones diferentes y se están tratando temas diferentes, diversos, como los que tienen relación con el medio ambiente, la política agraria del país y la economía”, señala.

Según Dangond, pese a que se esperaba que los aspirantes a la Casa de Nariño se quedaran en el debate de si estaban a favor o en contra de la paz, estos han sido los que han tenido más contenido en los últimos 20 o 25 años de elecciones presidenciales. “Dada la polarización del país lo que hace este escenario es que la gente deje de estar de un lado de los dos polos (izquierda o derecha) y se reafirman las razonas, con criterio, que se deben tener en cuenta a la hora de tomar una decisión a la hora de votar”.

No obstante, dice la experta, esto no significa que va a cambiar la representatividad que ha tenido el voto de maquinara a lo largo de la historia del país. “El voto clientelar se mantendrá, porque es algo que no solo cambia con secciones de debates. Para generar este cambio se necesita trasformar la cultura democrática del país y eso no se hace a punta de debates cada cuatro años, sino que requiere pedagogía y educación”./Colprensa

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