Colombia, un caos

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Parece un título melodramático, pero es la realidad que estamos viviendo en nuestro país actualmente, parece que todo le saliera mal al gobierno nacional, hasta la implementación de su programa bandera, La  Paz, se le está complicando.

Ya no son los opositores al pacto de la Habana los que se atraviesan en su camino, hoy son los mismo beneficiados, la JEP en problemas con el manejo de los dineros para su implementación, Santrich pedido en extradición por los EE.UU., los países donantes como Suecia, Noruega y Suiza, piden cuentas sobre el manejo de sus aportes para la paz, en fin, amanecerá y veremos que resulta de todo estos, que podría ser la bomba que haría explotar el proceso de paz.

Ni hablar de los problemas económicos que aquejan al Estado y a los colombianos en general, ni exponer los tremendo problemas de nuestro sistema de salud y educación o los desfalcos en Colpensiones mediante la jubilación de “locos”, como lo titularon los noticieros, es alarmante el deterioro del orden público en las ciudades donde ya los atracos no son para robar celulares o dinero, sino que los delincuentes toman la vida de las víctimas de sus fechorías como ocurrió este fin de semana en esta ciudad.

No es válida la noticia que han disminuido los homicidios en Colombia, frente a los que ocurrían antes de la firma del acuerdo con las Farc. Al mirar las cifras encontramos que estas han aumentado por delitos comunes en las ciudades y en el campo, lo que altera igualmente el orden público que por mandato Constitucional le corresponde conservar al Presidente de la República.

Con el deterioro de la seguridad ciudadana, parece que el Estado declarara tácitamente, su impotencia ante la arremetida de la delincuencia.

Estamos en un momento de transición de gobierno, la elección del próximo mandatario, está a las puertas y no es bueno que el actual gobernante le dé la espalda a los problemas nacionales que aquejan al ciudadano de bien, su obligación es gobernar hasta el último día de su mandato y eso es lo que esperamos los colombianos.

No puede juan Manuel Santos entregar un país con los niveles de inseguridad actual, los muertos y las víctimas de la delincuencia común no se pueden medir con números de estadísticas, ni justificar, como lo hizo el Alcalde de Santa Marta diciendo que hay ciudades en Colombia con índices más altos de inseguridad que los de nuestra ciudad, parece que el burgomaestre desconoce lo quedice el artículo 315 numeral2 de nuestra C.P. que expresaal establecer las funciones de los alcaldes. “Conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la ley y las instrucciones y órdenes que reciba del Presidente de la República y del respectivo gobernador. El alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. La Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta el alcalde por conducto del respectivo comandante.”

La seguridad es un derecho de los colombianos y un deber de los gobernantes mantenerla y conservarla, por eso necesitamos mandatarios que impongan la autoridad que emana de la Constitución y de la ley, autoridad que se ha perdido en Colombia  con la excusa de lograr una paz que hasta ahora, nunca ha llegado.

¿Sabes qué? Los debates y las encuestas siguen dando como ganador a Iván Duque, invito a que votemos por él y que gane en primera vuelta, evitémosle a Colombia un desgaste innecesario de una segunda elección.

Catedrático universitario

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