Por fin, ¿el infierno existe o no?

Al leer la noticia quedé impactado. El tocayo Francisco había soltado la siguiente frase: “no existe un infierno, en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad”. Quedé tan sorprendido que los rayitos del candidato Duque, no eran nada comparado con lo que concluyó Pacho al final, “los que no se arrepienten y no son perdonados, desaparecen”

Y pensar que viví convencido que Colombia estaba a un escalón del fondo del infierno. O sea la corrupción, los falsos positivos, los sobornos, los asesinatos de líderes campesinos era pura paja y los políticos únicos en el mundo que se pavonean por las calles orgullosos de “la buena suerte que los acompaña siempre” . Las palabras las había pronunciado el pontífice recordando el lavatorio de los pies de los 12 apóstoles, pero los verdaderos, los que acompañaron a Jesús y no los que mencionan por ahí.

Enseguida el vaticano desmintió todo, asegurando que Scalfari, un periodista ateo de 93 años había inventado todo, porque como el es ñía del Papa, se da siempre el lujo de inventar sus propias historias. Cuatro años atrás dijo que el prelado había abolido el pecado. Al hombre le quedó sonando la negación que hizo Pedro de Jesús, antes que cantara el gallo tres veces y pensó que el jerarca de la iglesia católica lo negaría una sola vez. Claro, a Peyo se le metió en decir que no lo conocía y así pasó a la historia este episodio.

Si en estos días, ad portas de una primera vuelta de elecciones presidenciales, le preguntaran a los candidatos si negarían a quienes quieren formar coalición con ellos, el plumífero quedaría bien ronco, porque cantaría hasta que le zumbe el mango, bueno hasta que se “le salga el gallo”, como ya los vimos y seguiremos viendo: Angelino Garzón, antes vice de Santos y quien hablaba mal de Uribe, hoy niega a Juanma, pegando “un pique” para donde Duque. Fajardo reniega de Petro, Cristo el político le hace el feo a De la Calle, Gaviria ciertamente a Cristo y Vargas LLeras no se acuerda cuando negaba a todos los anteriores.

Pero lo más extraordinario de todo esto, es que mientras se niegan unos a los otros, el periodista llave del tocayo mío, sin conocer a Colombia y a quienes lo gobiernan, inventa que el infierno no existe. Ojalá se diera una rodadita por acá en estos días y verá como los gallos desaparecen de pura vergüenza  para no cantar al ver a tantos candidatos pasteleros camino a sus propios infiernos.

Arquitecto

 

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