Los nuevos hackers

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¿Recuerdan el escándalo del hacker Sepúlveda que, según el exdirector del CTI de la Fiscalía Julián Quintana, fue infiltrado por el gobierno en la campaña presidencial del 2014? ¿Recuerdan que Oscar Iván Zuluaga ganó la primera vuelta y luego saltó el escándalo del hacker? ¿Recuerdan que, con la activa participación del fiscal Eduardo Montealegre y de un almirante Echandía, por ese entonces director de la Agencia Nacional de Inteligencia (antiguo Das), se involucró a Luis Alfonso Hoyos, a Oscar Iván Zuluaga y al propio hijo del candidato? ¿Recuerdan que, cuando sucedía este incidente,  la segunda vuelta la ganó Santos, luego de que se fue la luz en la costa y se suspendieron los boletines por más de una hora, cuando antes estaba adelante Zuluaga?

Me parece que hay quienes creen que esas malas prácticas -el caso contra  Zuluaga fue archivado por la Fiscalía el 11 de enero de 2016- son una buena herramienta electoral.

En las consultas que se celebraron simultáneamente con las elecciones de Congreso, el pasado 11 de marzo,  hubo un ganador neto que fue Iván Duque, quien se convirtió, entonces, en el candidato de la coalición uribista. Pero el otro ganador fue el propio Uribe que obtuvo la mayor votación, conservó para su partido el número de senadores y aumentó en la Cámara de 19 a 32 representantes.

Los nuevos hackers -no me refiero exactamente a los que se infiltran en los computadores sino que doy ese nombre a los que tratan de torpedear a un candidato con toda clase de artimañas y de engañar a la opinión inventando escándalos como el del hacker Sepúlveda- han sacado a relucir su nuevo arsenal. Primero fue acusar a Uribe de ser el violador de Claudia Morales, sin que ella hubiera dicho jamás quién era. Luego, un abogado contratista del gobierno demandó la investidura del senador Uribe ante el Consejo de Estado por ausentismo, ya que Uribe y la bancada del Centro Democrático “se retiraban colectivamente de las sesiones” afectando el quórum de votaciones cruciales del Congreso. El Centro Democrático se retiró del recinto en diversas votaciones de leyes del proceso de paz, del cual fue opositor, “por razones de conciencia”. El Consejo de Estado admitió la demanda y aún no sabemos qué será de ella. Lo que sí sabemos es que, según la propia jurisprudencia del Consejo, en esos casos no se configura ausentismo. Hay una acusación similar contra Duque.

Tercero, el caricaturista Matador dijo haber recibido amenazas de muerte del Centro Democrático. Ante esta afirmación los medios y las propias organizaciones de periodistas, sin cerciorarse de si existe responsabilidad del partido, se apresuran a armar un escándalo por atentados a la libertad de expresión.  También, cuando surge el escándalo de la filtración de datos de Facebook se acusa, también sin pruebas, al Centro Democrático de tener vinculación con Cambridge Analytica, una compañía asociada al escándalo. Finalmente, Petro envía por twitter un videomontaje que involucra a Duque con paracos. Difícil que alguien envíe un video sin saber que es falso. La sabiduría popular dice que de la calumnia algo queda. Y aunque luego se rectifique, casi nunca con el mismo despliegue, algo queda flotando en el aire.

En el mundo entero las noticias falsas (fake news) y las redes sociales se han utilizado con fines políticos. Pero atentan contra la decencia y la lealtad en la confrontación política. Saúl Hernández Bolívar dijo que en esta campaña cualquier cosa puede pasar. ¡Qué vergüenza!

*Abogado

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