“En Colombia los niños solo son visibilizados cuando son violentados”

El 4 de diciembre de 2016, la niña de 7 años Yuliana Samboni fue secuestrada, violada y asesinada por el arquitecto Rafael Uribe Noguera, nueve años antes la vida del bebé de 11 meses, Luis Santiago Jiménez, fue arrebatada por su padre en Chía (Cundinamarca).

Según los registros del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en 2017 se presentaron 24.000 casos de agresiones a la niñez siendo Bogotá la ciudad con mayores reportes (12 casos diarios), el último perteneciente a un menor de tres años quien fue encontrado sin vida, abusado y golpeado en el sur de la capital de la República. 

Para Ruth Camelo, directora de la Corporación juego y niñez, estos casos y cifras demuestran que “en Colombia los niños únicamente son visibles cuando se violentan”. Camelo hace un balance de la situación actual de la niñez, esto en el marco de la celebración del día mundial de la niñez.

 

¿Cuál es el balance de los derechos de la niñez hasta el momento?

El tema de derechos de niñez tiene muchas aristas, infinitas miradas. Pero aquí no quiero entrar a hablar de cifras porque eso es aterrador y los niños no son solo cifras, ellos son mucho más que un número convertido en otro caso plasmado en noticieros, casos que generan indignación por un día o dos y ahí se queda la crisis que vive el país con su infancia.

 

Hay que tener en cuenta que los niños de ahora son más inquietos, preguntan más, ya no se quedan callados y eso significa un muy buen momento para la niñez porque se demostró que esta tiene una plena consciencia de lo que pasa y por ende las preocupaciones de su realidad, lastimosamente Colombia olvida preguntarles a los niños cómo están y eso lleva a que nuestras percepciones sobre ellos solo sea una cifra. En este país los niños no solo pueden ser visibles cuando son violentados, cuando eso es algo que jamás debería pasar, pero nos quedamos solo con el caso de violencia cuando debería ser todo lo contrario y resaltarse cuando pintan, leen, crean, juegan, exhiben, porque esa es la niñez.

 

En ese sentido, ¿se mantiene un estigma frente a la infancia?

Claro, los adultos aún creen que los niños no piensan. Si revisamos la historia veremos que los niños nunca han sido vistos realmente como son, siempre se han minimizado sus capacidades y eso genera que se continúe presentando la utopía de que los niños no piensan. Esa perspectiva se debe cambiar porque allí se están violentando los derechos de los menores, se debe respetar a los niños, pues son sujetos de derechos y no objetos para que hagan lo que nosotros queremos.

 

Usted mencionaba que a los niños se les violentan sus derechos, ¿cuáles se están pasando por alto?

En el ejercicio actual que se está haciendo con coyuntura política hemos encontrado que, aunque en Colombia hay muy buenas normas, esto lo único que hace es quedarse escrito en el papel. Uno de los grandes problemas del país es que no pone en práctica sus normas. Lo anterior lleva a que la desnutrición, por ejemplo, algo que es previsible se esté presentando, los niños en Colombia se mueren de hambre y eso es algo inaudito.

En el tema de educación, en las ciudades el 82 % está escolarizado pero la tasa de permanencia escolar en zonas rurales solo es de un 48%, entonces ahí hay una brecha de educación altísima. El analfabetismo en mayores de 15 años en zonas rurales dispersas es cuatro veces más que el promedio urbano, entonces ahí uno se tiene que preguntar cuáles son las estrategias que debemos pensar para llegar a la población rural.

 

¿Cree que el Estado no ha garantizado un cubrimiento total a las zonas rurales?

El Estado hace el esfuerzo, se han hecho cosas pero no es suficiente, pero tampoco se hacen radiografías de lo que se necesita y ahí radica el asegurar la población rural, esa no da espera.  Cada minuto que no se invierta en la niñez es pérdida para un país y se debe tener claro que los derechos no se pueden dividir, estos son indivisibles, pero cuando los visibilizamos hay unos que no se están dando como, por ejemplo, la participación y el juego.

 

¿Qué tan importante es el juego y qué se hace para eso?

Mucho, es parte de su formación. Las mesas de infancia o de participación en los municipios son muy escasas. En los 1100 municipios tú vas a ver y muy pocos las tienen, muy pocos tienen rendición de cuentas para los niños y las niñas, nos estamos perdiendo la oportunidad de escuchar a los niños cuando ellos tienen capacidades que nosotros no, capacidad de sombro, innovación, creatividad. 

El tema de juego escasamente uno lo escucha en el recreo, la misma educación dice que si le queda tiempo juega el niño pero el mundo se ha dado cuenta que si no enseñas desde el juego te estas perdiendo la oportunidad de movilizar pensamiento, estamos perdiendo la posibilidad de que el niño aprenda reglas, opciones que despierten la creatividad para futuras estrategias, un pensamiento divergente. Y aquí es cuando señalo que el juego incluye todos los lenguajes, es decir, la música, las artes, la literatura porque yo veo el juego como el lenguaje es un gran dimensionador.

 

Y la familia…

Las familias son la base del juego, necesitamos fortalecer el cuidado y la crianza de los niños. La responsabilidad es del Estado y las familias, pero debe haber pedagogía. Las familias tienen que ser protagonistas, se necesita que los padres estén en el colegio con los hijos y en los juegos para que puedan construir con los niños.

 

¿En qué cree que está fallando en la sociedad para que cada vez se vean más abusos en los menores de edad?

La sociedad en Colombia debe hacer un pare y concientizarse sobre lo que significa un niño o una niña en una familia. Hay que ver qué tiempo se dedica a jugar con los niños.  El tiempo en familia, jugar con ellos como un ejercicio de respeto y mediado por los acuerdos. Hay que organizarlo desde las necesidades de los niños y niñas. Todas las edades deberían recibir la máxima atención y respeto, pero si no lo hacemos desde la primera infancia estaremos poniendo en riesgo lo más preciado de la sociedad, la niñez por su valor en el presente. 

 

¿Qué acciones se pueden tomar para que este tipo de abusos se detengan?

Priorizar el ejercicio de los derechos de niños y niñas. Priorizar es que tanto empresas, familias, establecimientos educativos, ludotecas, bibliotecas e instituciones de educación inicial vinculemos y le exijamos a los adultos de su corresponsabilidad con los niños. Priorizar formación a adultos en estos temas desde los colegios, universidades y empresas. En lo posible, formarlos desde el juego, para que los niños y las niñas sean sagrados en una familia, en un barrio, en un programa institucional, en una empresa. Cambiar la cultura de dejar el tema de los niños para el mañana y reafirmar lo que son y valen.

 

¿Por qué debemos resaltar la celebración de este día?

Visibilizar la importancia de la infancia en este país es una necesidad urgente. Deben ser noticia todos los días porque sus padres los respetan, porque los docentes innovan sus clases, porque los recursos para ellos se optimizan, porque juegan de la mano de sus cuidadores y pueden acceder a una alimentación sana y atención prioritaria en salud, por ejemplo. Bogotá Colprensa.

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