Un estudio de poco confiar

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Causó sorpresa la presentación de la Encuesta Nacional de Lectura que presentó el DANE la semana pasada. En ella, Colombia dio un salto de 1,6 libros leídos diez años atrás y de ser uno de los países con más baja lecturabilidad del continente, a leer 5,7 libros en promedio y pasar a ser el país con mayor lecturabilidad de América Latina.

La cifra que presentó el Gobierno nacional como un logro se aleja mucho de la realidad. Hubo un cambio de la metodología que hace que no sea comparable la cifra actual con la presentada en años anteriores. Además, es difícil sustentarla en un proceso. En diez años se quintuplica los niveles de lectura del país, una acción que en la realidad es casi imposible. La lectura es sin duda el proceso de aprendizaje más importante en la escuela. Pero enseñar a leer, a escribir, y construir hábitos lectores toma tiempo, y en Colombia no se ha evidenciado un cambio cultural que justifique la ampliación de los hábitos de lectura.

La modificación de la información consistió en que no se incluyeron en el estudio los colombianos que nunca han leído un libro, y la cifra es alarmante, el 50%. Es decir, si el estudio tuviera en cuenta la población alfabeta del país, la cifra descendería a 2,7 libros por año, que representa un avance destacado frente a lo que ocurría diez años atrás. Y de nuevo estaríamos en la mitad de la tabla entre los países del continente.

La cifra de 2,7 libros por año, demuestra que el país necesita trabajar en función de construir hábitos de lectura, y leer no es sólo salir del analfabetismo. Es tener la capacidad de comprender, interpretar, proponer y diferenciar. Hoy muchos colegios cuelgan carteles informando que forman en “Pensamiento crítico” pero no se puede pensar de forma crítica si no se sabe leer.

La encuesta evidencia otros datos. Que leen más las mujeres que los hombres, y que son las personas con más recursos económicos los que más leen. Ahora, también es de destacar que desde hace doce años el país viene haciendo un esfuerzo para abrir bibliotecas y dotarlas. Hoy los 1.101 municipios del país cuentan al menos con una y se han comprado libros para ellas; es decir que la cifra también sube por ese esfuerzo durante los gobiernos de Santos y de Uribe.

Frente al poco interés por leer de los colombianos el escritor bogotano Andrés Ospina afirma “Los colombianos no leen libros: Sin embargo, es la época en que más estamos leyendo. Diferentes formatos, tabletas o el mismo WhatsApp. Pero la gente no lee libros. El libro es caro frente al costo de vida en el país. Las políticas culturales no son fuertes. El pensamiento humanista es desdeñado. El libro permite imaginar, visualizar, pero la forma como se enseña a leer es aburrida, y la gente le huye a la lectura.”

Una de las acciones que se debe implementar en la escuela son los planes de lectura. Una estrategia integral para que desde la escuela y utilizando todas las áreas del conocimiento se construyan hábitos de lectura.

Los planes de lectura son una opción real. No es sólo trabajar con los libros de texto, involucra libros y lecturas adicionales.

La posibilidad de moverse en el mundo de las aplicaciones y juegos demuestra que muchos de los procesos históricos han sido contados de forma mentirosa, incompleta, desde una mirada tradicional, y se puede contar la historia desde una perspectiva que llegue de manera más amigable a los estudiantes. Hay que hacer atractiva la escuela. Superar la enseñanza tradicional y nuestra historia requiere ser contada de forma entretenida.

La importancia de los planes lectores en los procesos de comprensión de lectura radica en ofrecer una amplia gama de contenidos teóricos y narrativos. Una meta de la educación básica y que debería ser una tarea del Ministerio de Educación es contar con un claro proyecto de lectura en las escuelas. Construir hábitos de lectura desde el colegio. Solo así podemos ver un cambio real en la educación colombiana.

Los planes lectores generan en los estudiantes el desarrollo de tres dimensiones la cognitiva, la emocional y la social. La meta, que cuando se presenten los índices de lectura de los colombianos, se incluyan a todos y que la información demuestre que hemos logrado construir una sociedad mejor informada.

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