Una mejor política y buen presidente

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La política es una disciplina mediante la cual se toman decisiones esenciales con base a una determinada ideología, con el fin de perseguir unas metas. Se refiere a la actividad que el gobierno lleva a cabo desde el poder para garantizar bienestar social, igualdad y reducir las confrontaciones de una población.  Conjunto de las acciones y decisiones de índole estatal, económico, social, educativo, y demás, que se toman desde el poder y afectan a problemas públicos. Actuación de un gobierno electo (o no) sobre sus grupos representados. Interpretación entre todos los individuos y colectivos, incluyendo minorías, y estableciendo relaciones que permitan la convivencia entre ellos. Los ámbitos del derecho y jurídico la definen siguiendo tres principios; -diálogo y disputa de una oposición minoritaria con un grupo mayor para evitar el absolutismo: -todas las actividades llevadas a cabo por un grupo que permite gobernar sobre la población; y, -conjunto de acciones con el único objetivo de lograr un bien común y la paz, anhelada por todos los Colombianos, siendo importante dejarla desarrollar.

Como actividad inherente a la naturaleza humana es un modo en que el ciudadano interviene en la cosa pública, haciendo uso de su opinión, manifestación, voto y otras formas de participación. La política tiene notable influencia sobre la sociedad, y si en ella prevalecen la falta de credibilidad y representatividad de políticos y gobernantes, la opinión pública muestra desprecio hacia ellos y se extiende el desgano ciudadano, cayendo la gente presa de la resignación y el electorado aceptando la adversidad como algo imposible de recomponer. Se relegan sueños e ideales, hasta el punto de parecer que solo algunos están hechos para hacer política, lo que facilita el camino a quienes viven de la política, en detrimento de los buenos resultados.

Razones las dichas para no hacerle el juego a demagogos y populistas, maestros del engaño, del temor de moda en Colombia y el facilismo mediante argucias para sacar a unos y para repartirse riquezas y privilegios entre los que pregonan esas medidas y sus cada vez más holgazanes corruptelas. No se trata de dividir a la sociedad, sino que la política, como noble ejercicio de servicio a los demás, sea un espacio a ocupar por gobernantes que defiendan ideas, principios, honestos, dispuestos a defender el imperio de la ley e impedir que los delincuentes se alcen gananciosos.

Muchos de los que hoy ejercen la política, se han convertido en dueños del poder, en enemigos de la sociedad libre, honesta y trabajadora.  Llegan y se perpetúan en el poder, equivocados en el manejo de los dineros públicos, se enriquecen de la noche a la mañana, se hacen ostentosos en sus estilos de vida, el de sus familiares y allegados, lo que incrementa lamentablemente en la población el desinterés por los asuntos públicos; y lo que es peor, las ideas, por sólidas que sean, no cambian el actual derrotero de la política, sino que la profundiza y fortalece la apatía y la resignación, en detrimento del espacio idóneo para una buena elección, en pro que tengamos un buen presidente.

Jurista

 

 

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