Investigar la compra de votos

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La semana anterior, la Sala de Instrucción 3 de la Sala de Casación Penal  de la Corte Suprema de Justicia envió a la cárcel a la señora Aida Merlano, senadora electa por el Atlántico y actual Representante a la Cámara, por la posible coautoría  de los delitos de corrupción al sufragante agravado, ocultamiento, retención y posesión ilícita de cédulas y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego accesorios, partes o municiones.

 

Lo extraño, no es que un candidato o candidata al congreso o a cualquier otra corporación pública por elección popular, compre votos, como vulgarmente se dice y se hace, esto ocurre de vieja data en todos los procesos electorales en Colombia. Lo verdaderamente extraño es que después de unas elecciones al Congreso, donde según el dicho, corrió el dinero a raudales,  apenas sea una sola candidata electa, la sindicada de estos delitos.

 

No conozco a la señora Merlano, ni la quiero conocer, pero me uno al clamor nacional que hace años viene pidiendo la depuración electoral, como primer paso para terminar con la corrupción que hoy impera en nuestro país, porque sin duda alguna, una de las causas más importantes en el tema de la corrupción, es la ingente cantidad de dinero que se requiere para poder salir electo congresista o gobernador o Diputado o Alcalde e incluso concejal.

 

Esto es una verdad de apuño y vox pupuli y  muchos la consideran la madre de la  contratitis oficial y de la necesidad de la mermelada que tiene que regar el gobierno de turno, para que le aprueben en el Congreso los proyectos que requiere para desarrollar las políticas públicas, en razón a que los parlamentarios electos, supuestamente se endeudan para adquirir sus respectivas credenciales.

 

No es un misterio que el dinero en las elecciones ha sido determinante a largo de la historia de nuestra democracia, primero fueron los grandes terratenientes o dueños de un capital los representantes políticos, más tarde llegaron los dineros del narcotráfico en todas sus expresiones a imponer candidatos y elegirlos, a continuación la guerrilla y los paramilitares fueros actores importantes con su plata en varias regiones de Colombia, y ahora son los financiadores de campañas que después exigen cuotas burocráticas y manejo presupuestal para recuperar su inversión, como eufemísticamente llaman a la financiación de campañas por encima de los topes legales establecidos.

 

Ojalá la justicia opere y persiga a todos aquellos que de una u otra manera hayan trasgredidos las leyes electorales. Solo así se lograra depurar tanta corrupción que campea hoy en la administración pública con la complacencia y participación de muchos particulares.

 

Cada día está más cerca la elección presidencial y cada día me convenzo más que el presidente que necesita Colombia es Iván Duque, por su juventud, por sus competencias tanto académicas como por la experiencia a nivel financiero e internacional, no está contaminado de la actual administración y pertenece a la mayoría de los colombianos, o sea a los menores de 40 años que son el futuro de Colombia. Votemos por Duque si queremos una Colombia con futuro y con un proyecto de construcción de una Nación prospera y libre.

 

¿Sabes Qué? Más que justo el reconocimiento de la Universidad Sergio Arboleda al doctor Ulilo Acevedo, Director de este diario, a quien conocí en sus principios como periodista, sin tradición, sin recursos económicos, pero con una gran idea, construir de la nada un periódico importante en Santa Marta y el Magdalena y vaya verdad que si lo hizo. Felicitaciones Ulilo, tu ejemplo debe servir a los jóvenes, para que tengan presente que el emprendimiento va de la mano de las ganas de triunfar en base al trabajo y la tenacidad.

*Catedrático Universitario

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