Rebajas de impuestos y crecimiento

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Continúa intenso el debate por los efectos de la reforma tributaria de Trump sobre la economía norteamericana. Cada vez se conocen más hechos y datos, así como modelos de proyección con la concentración de los beneficios en los más ricos y las consecuencias negativas que tendrá sobre el crecimiento y el empleo.

Uno de los principales argumentos para justificar la rebaja de impuestos a las empresas era que beneficiaba a los trabajadores, porque con la plata ahorrada por los menores impuestos las empresas invertirían más –creando así más empleos- y además compartirían esas ganancias subiendo los salarios de sus empleados. La evidencia registrada por analistas independientes muestra que esto no ocurre.

En cuanto al uso de los ahorros, TrimTabs -una firma de análisis de mercados de Wall Street- informó que en el primer trimestre de 2018, las grandes empresas norteamericanas usaron 305 mil millones de dólares para recomprar sus propias acciones y a adquirir otras empresas, duplicando el monto del 2017, mientras que solo dedicaron una tercera parte a subir salarios y apenas aumentó pocos puntos porcentuales con respecto al año pasado.

Así, la distribución de la gabela tributaria se concentró en los dueños de las empresas y los administradores y ayudará muy poco a crecer, puesto que ni recomprar acciones ni adquirir otras empresas crean empleos; tan solo cambian los propietarios de activos ya existentes, lo que concentra aún más la riqueza y poco aumenta el consumo de los hogares.

Tampoco se espera que el alza de precios de las acciones dure mucho, porque el impulso al crecimiento será de corta duración y puede empeorar la próxima recesión, cuando llegue el inevitable cambio del ciclo económico. Esta no es la opinión de políticos opuestos a Trump, sino del Fondo Monetario y de respetados bancos de inversión, como Morgan Stanley.

En su último informe sobre la economía mundial, el FMI reconoce que la reforma tributaria de Trump acelerará un poco el crecimiento por 2 años, pero dice que en el 2020 perderá impulso y después lo disminuirá, anulando las ganancias de los primeros años. Esto no es solo por el carácter temporal de algunas de las reducciones de impuestos, sino sobre todo por el aumento del déficit fiscal que generarán, tal como lo comenté aquí la semana pasada.

Morgan Stanley, por su parte, advirtió a los inversionistas en acciones, que la rebaja de impuestos no es un “nuevo amanecer’ para Estados Unidos, sino una eufórica “hora feliz” después de la cual la economía será mucho más vulnerable a un guayabo, que se sentirá con fuerza en los precios de las acciones.

A la apropiada metáfora de la hora feliz, añaden que el guayabo es inevitable por las mismas razones que argumenta el FMI, y que los remedios serán más difíciles de aplicar, porque es más difícil tratar de combatir una recesión con estímulos tributarios cuando el déficit fiscal creció tanto. El populismo tributario se paga tarde o temprano.

Economista

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