Turistas abandonan la zona cruzando a pie el puente con sus maletas

Morales Pacheco
Publicado el February 5, 2026
Un grupo de turistas extranjeros debieron abandonar los hostales y hoteles de la zona con malestar, tras caminar varios kilómetros por el accidente sufrido por la estructura fracturada del puente de Mendihuaca, ignorando el riesgo ante la falta de alternativas.
Por: David Echavez
La emergencia que dejó fuera de servicio el puente sobre el río Mendihuaca transformó uno de los corredores más estratégicos del Caribe colombiano en un punto crítico de incertidumbre, riesgo y parálisis económica. La estructura, seriamente afectada por la creciente del afluente, rompió la conexión directa entre Magdalena y La Guajira, convirtiéndo una vía vital en un cuello de botella que hoy amenaza la seguridad y el sustento de miles de personas.
El colapso obligó a decenas de viajeros a cruzar a pie o en lanchas artesanales para no quedar incomunicados, exponiéndose a condiciones inestables y peligrosas. La escena se repite a diario en medio de una emergencia que ya golpea de lleno al turismo, el comercio y los servicios esenciales en toda la región.
Empresarios del sector turístico advierten que las cancelaciones alcanzan cerca del 90 % en reservas, especialmente en hospedajes rurales y proyectos ecoturísticos. Se estima que más de 500 turistas diarios que se movilizan entre Santa Marta, Palomino, Riohacha y destinos intermedios están siendo directamente afectados. Muchos cargan sus maletas a mano, atraviesan zonas de riesgo o pagan cruces fluviales improvisados para continuar sus recorridos, pese a las reiteradas advertencias de peligro.

Aunque el paso vehicular fue cerrado por razones de seguridad, la necesidad empuja a comerciantes, trabajadores y viajeros a desafiar las restricciones. En el sitio, la fuerza pública intenta contener el flujo, pero la presión económica y social supera los controles. “No es solo un problema vial, es un golpe directo al sustento diario de miles de personas”, coinciden líderes comunitarios y operadores turísticos.
El impacto logístico es igualmente severo. Transportadores reportan que los trayectos entre Santa Marta y Riohacha pasaron de dos a casi ocho horas al tomar la ruta alterna por Ciénaga, Ariguaní, Bosconia, La Paz y Villanueva. Esta situación incrementa los costos de combustible, retrasa el abastecimiento de alimentos, medicamentos y materiales, y golpea con mayor fuerza a pequeños comerciantes y productores.
Las autoridades departamentales advirtieron sobre el riesgo inminente que representa el uso continuo del puente, pese a su avanzado deterioro, y solicitaron la aplicación de medidas estrictas de control para evitar una tragedia mientras se define una solución definitiva. El llamado es claro: cualquier cruce improvisado pone en peligro vidas humanas.
Ante la magnitud de la emergencia, se ha solicitado a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres la instalación urgente de un puente militar provisional, el cual podría ser habilitado por el Ejército Nacional una vez se autorice la intervención, además de una evaluación técnica inmediata del estado de la estructura colapsada. Paralelamente, Invías avanza en el diseño de la solución definitiva.
Desde La Guajira, el gobernador Jairo Aguilar elevó un llamado público al presidente Gustavo Petro y a la UNGRD, exigiendo la reconstrucción inmediata del puente de Mendihuaca y la instalación urgente de una estructura temporal que restablezca la conectividad.
En un pronunciamiento, advirtió que el colapso pone en riesgo USD 529 millones en exportaciones, mantiene 272 mil toneladas de carga detenidas y afecta a más de 2.000 guajiros cada día, además de generar un impacto crítico en la salud, ya que pacientes no pueden acceder oportunamente a servicios de alta complejidad en Santa Marta y Barranquilla. “Este puente no es solo infraestructura, es un salvavidas económico y social”, señaló.

Mientras llegan soluciones estructurales, Mendihuaca sigue siendo un paso forzado donde la urgencia vence al temor. Policías, organismos de socorro y líderes sociales coinciden en que el riesgo es alto, pero también reconocen que para cientos de personas, entre turistas, trabajadores y comerciantes, no cruzar no es una opción.
En medio de la emergencia, el Caribe colombiano enfrenta no solo una crisis de movilidad, sino un desafío humano y económico que exige respuestas inmediatas. La advertencia está hecha y cada día sin una solución aumenta el riesgo de una tragedia mayor y profundiza el impacto sobre una de las vías más importantes de la región Caribe.
Turistas abandonan la zona cruzando a pie el puente con sus maletas
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Morales Pacheco
Publicado el February 5, 2026


