El padre Isidro Castro será el administrador de la Diócesis de Santa Marta

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El sacerdote que se desempeñaba como vicario de la sede eclesiástica, será ahora el encargado de dirigir las actividades que se adelanten en esta, hasta que el papa Francisco, haga el nombramiento del nuevo Obispo. 

Por 
ANDRÉS 
GARCÍA CASTAÑO

Luego de una sentida despedida en la que depositaron las cenizas de Luis Adriano Piedrahíta al lado del altar de la madre de las iglesias de Colombia, muy cerca de donde fueron sepultados por algunos años los restos de Simón Bolívar y los de otros religiosos; la Diócesis de Santa Marta, tiene un encargado de la administración de la sede.

Se trata del vicario general, el padre Isidro Castro Duque, quien fue elegido por los miembros del Colegio de Consultores, minutos después de la celebración de la Eucaristía Exequial en el que reposan las cenizas del obispo Luis Adriano Piedrahíta en el templo Católico.

El padre Isidro Castro, vicario de la sede eclesiástica, se desempeñará como encargado de la misma, mientras desde Roma, el papa Francisco, nombra un nuevo Obispo para la capital de Magdalena.

Castro Duque, es uno de los sacerdotes con mayor experiencia en la Diócesis y en varias entrevistas hablaba que su vocación como sacerdote la adquirió desde muy joven.

 “Yo conocí a Dios los primeros años de mi vida, en la familia. La familia es un lugar vital importancia, fundamental para descubrir de Dios. Los pequeños signos se descubren en el cariño que uno ve en la gente porque Dios es amor. Es la misericordia, con que se trata en el misterio presente de la vida porque Dios es un misterio. También fui descubriendo a Dios en la manera en que fui creciendo, pero desde niño en mi familia fue donde tuve la experiencia de Dios, tal vez en brazos de papá y mamá cuando me acercaron al bautismo”, dijo.

EL NOMBRAMIENTO

La decisión del encargo del religioso como administrador de la Diócesis, fue tomado por el Colegio de Consultores, compuesto por siete sacerdotes de la capital de Magdalena, grupo del que hace parte junto a monseñor Dairo Navarro, José Díaz Hernández, Armando Echeona, Catalino Pérez, Ramiro Núñez y Dagoberto Rodríguez.

Dairo Navarro, vicario de la Diócesis de Santa Marta, dijo que “desde el colegio de consultores elegimos al nuevo administrador diocesano que será el encargado de las actividades que se realicen en la Diócesis. Ahora toca esperar y rezar, estar preparados cuando llegue el nuevo Obispo, el cual será nombrado por el Papa”.

Sobre la muerte del Obispo, monseñor Dairo Navarro manifestó que “a pesar de ser un momento de tristeza, también es de esperanza en el señor”.

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EL ENCARGO 

El encargo como administrador lo tendrá el padre Isidro, hasta el día que llegue a la sede eclesiástica el nuevo obispo nombrado por el papa Francisco.

Según sacerdotes, esta decisión la debe tomar el Papa “en su inmensa sabiduría y puede tardar días como incluso meses”.

En 2011 el obispo Ugo Puchini, presentó su renuncia al obispado en Santa Marta y solo hasta el 2014 fue nombrado por el papa Francisco, un año después de la renuncia de Benedicto XVI.

FACULTADES DEL ADMINISTRADOR 

El Administrador Diocesano asume la potestad ordinaria y propia sobre la diócesis desde el momento de la aceptación de su elección. Se excluye de esta potestad todo aquello que no le compete por la naturaleza de las cosas o por las disposiciones del derecho.

Puede confirmar o instituir sacerdotes que hayan sido legítimamente elegidos o presentados para una parroquia. Sólo después de un año de la vacancia de la sede puede nombrar párrocos, pero no puede confiar parroquias a un Instituto religioso o Sociedad de vida apostólica (c. 520 §1).

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El Administrador Diocesano puede remover, por justa causa, a los vicarios parroquiales, salvaguardando lo que el derecho establece en el caso específico de un religioso. Por el período que gobierna la diócesis, el Administrador diocesano es miembro de la Conferencia Episcopal, con voto deliberativo, excepto en el caso de las declaraciones doctrinales.

Apenas elegido debe hacer la Profesión de Fe, a norma del canon 833, 4°, ante el Colegio de consultores. Desde el momento en que ha asumido la guía de la diócesis está obligado a observar todos los deberes del Obispo diocesano, en particular las leyes de la residencia de la diócesis, y debe aplicar la Misa por el pueblo cada domingo y en los días de precepto.

El Administrador cesa en su oficio con la toma de posesión de la diócesis por parte del nuevo Obispo, por renuncia o por remoción. La renuncia debe ser presentada por el Administrador diocesano al Colegio de consultores en forma auténtica, concretamente, por escrito o ante dos testigos y no es necesario que sea aceptada.

 

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